Después de sentar las bases de la importancia que tiene la correcta adquisición de una microbiota saludable durante el periodo de tiempo conocido como ventana de oportunidad, ahora toca por fin presentar las herramientas que tenemos a nuestro alcance para poder programar la salud futura de nuestros pequeños.

Seguiremos el mismo guión del post anterior y veremos qué podemos hacer en cada uno de esos tres momentos clave donde podemos intervenir para favorecer la correcta colonización bacteriana: embarazo, parto y lactancia.

EMBARAZO:

Durante este periodo es imprescindible mantener una correcta salud bucal e intestinal, ya que como explicamos en la primera parte del post, las primeras bacterias que van a colonizar el intestino de nuestro bebé proceden de ambas cavidades. (1)

 Por ello la alimentación de la madre durante el embarazo adquiere un papel protagonista.

 Prioriza los vegetales y frutas de temporada, muchos de ellos tienen capacidad prebiótica y van a servir de alimento para tus “bacterias buenas”. (2) (3) Introduce proteína de calidad (huevos ecológicos, carne de pasto, pescado salvaje, marisco…), ya que constituirán los “ladrillos” para aquello que estamos construyendo. Y por supuesto, no te olvides de tomar grasas de calidad como aceite de oliva virgen extra, aceite de coco virgen, aguacate, pescado azul, semillas y frutos secos al natural….). (4)

Opta por hidratos de carbono celulares como son los tubérculos: patata, boniato, zanahoria, chirivía, nabo, remolacha, rábano… muchos de ellos son también prebióticos.

Puedes utilizar sal marina, especias y vinagre de manzana para condimentar tus platos. Si necesitas endulzar usa miel cruda puntualmente. Y si el chocolate te pierde utiliza cacao puro o chocolate con un mínimo del 85% de cacao y sin edulcorantes añadidos.

Bebe agua, infusiones o bebidas fermentadas como el kéfir de agua o el té kombucha.

Te preguntarás que donde andan los “alimentos básicos de la pirámide alimentaria” como cereales, legumbres y lácteos. Pues bien, los alimentos que te hemos ofrecido hasta ahora son los que nos han acompañado durante la mayor parte de nuestra evolución, unos dos millones y medio de años aproximadamente y la agricultura y la ganadería no surgieron hasta hace unos diez o doce mil años, por lo que muchos de nosotros no estamos aún adaptados genéticamente a consumir cereales, legumbres y lácteos. (5)

Según los estudios de Alessio Fassano, (6) (7) (8) el gluten, existente en la mayoría de los cereales, es una proteína que puede dañar las uniones que existen entre las células de nuestro intestino y que se conocen como tight junctions, lo que abriría la puerta a una inflamación de bajo grado, concepto en el que nos es imposible profundizar en este post, pero que tiene una repercusión negativa para todo el organismo.

También decirte que además del gluten de los cereales, las lectinas de las legumbres, el alcohol, los antibióticos y otros medicamentos también pueden dañar estas uniones y alterar nuestra microbiota. (9)

Por ello si quieres consumir algún cereal, te recomendamos aquellos que no tienen gluten como pueden ser el arroz o el trigo sarraceno. ¡¡¡Y no te preocupes!!! Que una dieta sin gluten no presenta ningún tipo de carencias y no es perjudicial para la salud, por mucho que digan algunos medios de comunicación. Pero si a pesar de todo decides consumir gluten porque pudieras estar mejor adaptada a su consumo, hazlo en pequeñas cantidades, evita el trigo y toma avena, centeno o espelta integral que no están tan manipulados (el trigo actual nada que ver tiene con el ancestral).

Los lácteos son otro gran grupo a debatir, en general hay una gran parte de la población que no está adaptada al consumo de lácteos y el no consumirlos tampoco supone un riesgo para la salud si tenemos una alimentación saludable.

El problema no es sólo la lactosa, sino también la proteína de la leche conocida como betacaseína A1. (10)

Si eres una de esas personas que tolera bien los lácteos (no te generan gases, hinchazón, diarrea, picor en la piel, dolor de cabeza, mucosidad, irritación de garganta…) consume puntualmente productos fermentados de cabra u oveja de pasto, como kéfir, queso o yogurt.

Por supuesto elimina de tu alimentación los azúcares, edulcorantes, harinas refinadas, comida procesada, dulces y bollería, embutidos procesados y alcohol que van a alterar tu microbiota y por ende la de tu hijo.

La suplementación con folato, que no es lo mismo que ácido fólico, ha demostrado ser efectiva en la prevención de defectos del tubo dural e incluso del neurodesarrollo. De igual forma los requerimientos de yodo durante el embarazo y primeros meses de vida se encuentran incrementados, ya que son imprescindibles también para el correcto neurodesarrollo de nuestro bebé. Por ello te recomendamos tomar alimentos ricos en ambos nutrientes y suplementarte yodo y metilfolato (5MTHF), que es la forma biodisponible del ácido fólico. (11) (12) (13)

Durante el último trimestre de embarazo podría resultar interesante la suplementación con DHA, un tipo de omega 3 que es indispensable para el correcto desarrollo del sistema nervioso y del la retina de nuestro bebé, y probióticos que puedan mejorar la microbiota de la madre, ya que son estas bacterias del intestino de mamá las que pasarán a nuestro hijo a través de la leche materna.

En cuanto a la salud bucal debemos asegurarnos de no padecer gingivitis o periodontitis. Podemos realizar uno de los cepillados del día añadiendo un par de gotitas de aceite esencial de árbol del té a la pasta de dientes y realizar enjuagues bucales con regaliz desglicirrizado.

No olvides que el estrés también puede alterar nuestra microbiota, a la vez que podría elevar los niveles del cortisol en el feto, por lo que no te olvides de hacer ejercicio aeróbico al aire libre y si es durante las horas de sol mejor aún. Practica yoga, meditación, Mindfulness, sal con los amigos y ríete mucho… (14) (15)

Por supuesto estas son pautas generales, que deberían individualizarse según cada caso.

PARTO:

 Si tenemos en cuenta que nuestro bebé va a tener contacto con las bacterias de la vagina de mamá al pasar por el canal del parto, deberemos tener presente el cuidado de esta zona sobre todo durante el último trimestre de embarazo, intentando evitar cualquier tipo de infección.

La vitamina C, los arándanos rojos ricos en proantocianidinas y la D-Manosa son buenos recursos para luchar contra las infeccines de orina. La aplicación tópica de un yogur natural bio junto con probióticos ricos en Lactobacillus rhamnosus GR-1 y Lactobacillus fermentum RC-14 han resultado efectivos en el mantanenimiento correcto de la microbiota vaginal, aumentando la acidez del medio, mecanismo de defensa para prevenir posibles infecciones durante el parto. (16) (17)

También es recomendable evitar el uso de antibióticos y otros medicamentos durante el embarazo, aún más en el último trimestre. (18)

Lo ideal es que el parto sea natural, pero en caso de no poder ser, no te preocupes, podemos mejorar la colonización de bacterias de tu bebé tras la cesárea, como demuestran los estudios de la doctora María G. Domínguez Bello (19), aplicándole sobre la cara, boca y piel una gasa que previamente se habrá pasado por la vagina de mamá para impregnarla con microbiota de esta zona,. Eso sí, antes te recomendamos hacer un cultivo y asegurarte de que no exista ninguna infección en esta zona como pudiese ser candidiasis, estreptococo B o herpes genital. Es decir hay que valorar el riesgo-beneficio de esta intervención. Si no se puede realizar esta práctica aún nos queda una herramienta aún más potente: La LACTANCIA.

 LACTANCIA:

La leche materna, sin duda alguna el alimento más beneficioso para tu bebé. No entraremos a valorar la composición de la leche materna, simplemente remarcaremos la importancia que tiene debido a su alto contenido en bacterias beneficiosas, principalmente bifidobacterias, además de HMO (Human Milk Oligosaccharides), que no es más que el alimento para esas mismas bacterias. Por ello esta etapa constituye el periodo de mayor colonización bacteriana.

Ten en cuenta que tu alimentación también va a condicionar la composición y por tanto la calidad de la leche. Así que sigue las recomendaciones que te hemos marcado al principio. Recuerda que la salud metabólica, neurológica e inmunológica que tendrá tu bebé cuando sea adulto se programa durante estas tres fases.

Si es posible evita los antibióticos y otras medicaciones, tanto para ti como para tu hijo.

Es posible la suplementación de la madre con probióticos ricos en bifidobacterias en esta fase, pero los resultados de los estudios son algo contradictorios en cuanto a que las bacterias puedan pasar del intestino de la madre hasta la leche materna a través del ya conocido breast-gut axis, aunque parece que algunas cepas si pueden hacerlo.

¿Pero que ocurre si no podemos hacer lactancia materna? Pues te recomendamos que compres una leche de cabra hidrolizada biológica de sustitución para bebés y la enriquezcas con probióticos que contengan diferentes cepas de Bifidobacterias (20), DHA y lactoferrina, o al menos con probióticos, ya que estos si llegarán al intestino de tu bebé.

Una curiosidad es que la composición de la leche va cambiando a lo largo del periodo de lactancia para ir adaptándose a los requerimientos energéticos e inmunológicos de tu bebé. Recomendamos lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses, momento en el que se comenzará a introducir alimentos. (21)

Y a partir de aquí… aún queda tiempo hasta los dos o tres años aproximadamente para continuar programando la salud futura de tu hijo, pero esto lo dejamos para otro post.